HISTORIA  


 

Justo había dejado de jugar profesionalmente, pero seguí entrenándome con mi amigo Juanjo Borrelli, cuando salió una propuesta para jugar en Patronato de Paraná, del argentino “A”. Pero el 11 de Octubre me dieron la noticia que nadie quería escuchar; lo que parecía una lumbalgia, resulto ser un cáncer de testículo, denominado tumor germinal, que fue raro porque siempre me habían hecho tomografías, ecografías, análisis, resonancias, y no habían encontrado nada.

Después de pasar por mucho dolor, y de haber consultado con varios médicos sin obtener un diagnostico certero, hice contacto con Gustavo Romero, que en ese momento atendía en el Sanatorio San Lucas, quien me realizo nuevamente un análisis completo de sangre, y unas ecografías; develándose ahí el diagnostico. Me llevaron de urgencia el Hospital Italiano y me dijeron que era tarde, pues tenía comprometidos los pulmones, el hígado, y el retroperitoneo.

Me contaron que para ese tipo de cáncer había cien drogas para atacarlo (figurativamente hablando) pero que en mi caso era tarde, porque la enfermedad había ganado mucho terreno durante tres meses, hasta que me descubrieron la enfermedad; y ahí fue cuando decidieron pasarme al Instituto Roffo. Aquí me volvieron a decir lo mismo, igualmente por medio de mi familia y amigos decidimos empezar el tratamiento a pesar de que los médicos decían que era tarde.

Me dieron altas dosis de quimioterapia, y luego de meses ya estabilizado estuve apto para realizarme un transplante autólogo de medula, en el Hospital Rossi de La Plata. Parecía que había ganado, el transplante fue un éxito; según los registros del Hospital Rossi, batí un record en el tiempo de recuperación, a penas cinco días tardo la medula en reactivarse. Luego un medico me dijo que nunca mas iba a volver a jugar. Me fui llorando, lo recuerdo como si fuera hoy. No estaba dispuesto a quedarme sentado debajo de un árbol.

Pero…volví. Convencí a mi medico de que me dieran el alta para jugar y en el 2004 retome en la selección argentina de fútbol playa. Me hicieron todos los estudios y no tenia ni taquicardia, era increíble.

En el 2005, cuando me había preparado para ir al mundial de fútbol playa, el cáncer se reactivo, fue en Mayo. El mundial lo mire por la tele, había estado ahí y de repente no podía ni caminar, otra vez quimioterapia, otra vez todo…

Pero me propuse nuevamente en el corazón que valía la pena vivir y que debía salir a la cancha de la vida con los tapones de punta todas las veces que fuera necesario.

Nuevamente recuperado, he decidido hacer algo por toda la gente que estuvo en situaciones como la mía. Personas llegadas del interior con el único fin de comenzar un tratamiento. Cada persona con su historia particular, y sus circunstancias particulares, sociales, familiares, económicas, etc. Pero que todas tienen algo en común: que se ven cara a cara con la enfermedad y con una fuerte presión mental.

Por ello, por ellos y para ellos, estamos y queremos estar, en lo poco y en lo mucho…

 
PAQUI
 

 


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